Andrés Calamaro cumplió y dejó en claro, una vez más, por qué es una de las figuras más influyentes del rock en español. En Mendoza, el artista arrancó su show apenas unos minutos después de las 21:30, horario pautado, demostrando puntualidad y una conexión inmediata con el público que colmó el Arena Maipú.
Desde el comienzo, propuso una seguidilla demoledora de clásicos que pareció no tener fin. El arranque incluyó temas como "Todavía una canción de amor", "Mi Gin Tonic", "Cuando no estás" y "Pasemos a otro tema", marcando el pulso de una noche que sería un viaje por toda su discografía. Y cuando parecía que el repertorio no podía ofrecer más sorpresas, llegó uno de los puntos más altos con "Crímenes perfectos", desatando una ovación generalizada.
El público mendocino acompañó en cada canción, cantando a todo pulmón y generando una atmósfera vibrante durante todo el recital. Calamaro, en plena forma, recorrió distintas etapas de su carrera y revivió prácticamente todos sus discos, sin dejar afuera ninguno de los hits esperados.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue cuando recordó a dos figuras clave de Enanitos Verdes: Marciano Cantero y Felipe Staiti. Allí, el artista expresó: "Para los Enanos, para el recuerdo de Felipe, de Marciano por supuesto, para la familia, nuestro amor de todos, orgullo de Mendoza, también para Tito, Sergio y Mario". Además el músico recordó cuando a finales de los 80 y principios de los 90, etapa de mayor ascenso de la banda mendocina, Andrés trabajó extensamente en el rol de productor artístico.
El show también tuvo espacio para gestos espontáneos. En un momento, recibió desde el público una remera con la cara de Diego Maradona y una camiseta del 10. Fiel a su costumbre, aclaró que suele devolver los objetos que le arrojan al escenario, pero esta vez hizo una excepción y decidió quedarse con la camiseta, lo que provocó la euforia del público al ritmo del clásico canto: "Y ya lo ve, y ya lo ve...".
El tramo final no bajó la intensidad. "El Salmón", "Paloma", "Alta suciedad" y "Sin documentos" formaron parte de un cierre cargado de hits. Antes de retirarse, interpretó "Flaca", anunciándola como la última canción, y aprovechó para agradecer al público mendocino: recordó sus numerosas visitas a la provincia y destacó el cariño recibido a lo largo de los años.
Sin embargo, todavía quedaba más. Tras una breve salida, regresó al escenario para un cierre bien arriba con "Carnaval de Brasil / Los Chicos", coronando una noche inolvidable.
El balance fue contundente: no faltó un solo clásico, el público se fue satisfecho y Andrés Calamaro reafirmó su vigencia con un recital a la altura de su historia. Con 67 años y con una carrera activa de 45 año en la música, entregó en Mendoza un show sólido, emotivo y a la altura de su leyenda.
