El pasado fin de semana, el Anfiteatro Municipal de Baradero se transformó una vez más en el corazón de la República del Rock. En su edición 2026, el festival logró reunir a 25.000 almas sedientas de música, agotando todas las localidades y confirmando que este ritual colectivo sigue más vivo que nunca.
Una primera jornada de épica y barro
El viernes 3 de abril la acción comenzó temprano en el escenario Pogo con la energía de Do Neurona y Camionero. Sin embargo, la lluvia decidió sumarse a la fiesta de manera inesperada durante la noche. Lejos de desanimar a la multitud, el aguacero selló una mística única durante el cierre de Kapanga. Con zapatillas hundidas en el barro y cuerpos empapados, miles de fanáticos saltaron al ritmo de la banda que tiene asistencia perfecta en el festival.
En paralelo, el escenario Ritual fue testigo del gran presente de Eruca Sativa, quienes llegaron con el impulso de haber sido teloneros del 'Power Up Tour' de AC/DC. La noche del viernes también contó con la potencia de La Vela Puerca, Las Pelotas y el cierre festivo de La Delio Valdez, que transformó el predio en una verdadera celebración colectiva.
El rugido de las leyendas y el nuevo sonido
El sábado 4 de abril, con un clima más fresco pero sin nubes, el festival redobló la apuesta. Marilina Bertoldi deslumbró con un set centrado en su disco 'Para quien trabajas', luciendo un estilo que ella misma describió como "mitad Dorothy, mitad Pearl".
La noche alcanzó su punto de ebullición cuando Rata Blanca tomó el escenario principal para despachar clásicos inmortales como "Talismán", "Aún estás en mis sueños" y "La leyenda".
Poco después, Babasónicos hechizó a la multitud con su magnetismo habitual, haciendo sonar hits de la talla de "Putita", "Los calientes" y "Cómo eran las cosas".
Entre los momentos más emotivos se destacó la presentación de Catupecu Machu. Su líder, Fernando Ruiz Díaz, se mostró visiblemente conmovido tras el show y declaró: "Es tremendo el cariño que seguimos recibiendo del público 30 años después del comienzo de la banda".
El cierre definitivo de esta edición histórica quedó en manos de la electrónica emocional de Peces Raros, quienes mantuvieron encendida la llama hasta la madrugada. En las redes sociales, la cuenta oficial de Instagram del festival resumió el sentimiento de los presentes con una frase contundente: "Fuimos, somos y seremos pogo argentino". Baradero volvió a demostrar que, cuando el rock nacional convoca, el tiempo se detiene y la música es lo único que importa.