Después de sus exitosas presentaciones en Córdoba y Rosario, el astro Ricky Martin aterrizó finalmente en Buenos Aires para demostrar que su conexión con el público local sigue intacta. En dos noches marcadas por la euforia en el Campo Argentino de Polo, el artista rompió un silencio de tres años ante una multitud que lo recibió con una ovación ensordecedora, carteles y luces. El show comenzó con un video retrospectivo de su carrera antes de irrumpir en escena tras la introducción instrumental de "Pégate".
Un recorrido lleno de ritmo y hits
Luciendo un vestuario oversize con detalles brillantes, el cantante inició un viaje musical que incluyó temas como "María" y "Adrenalina". En medio de un clima festivo y de interacción constante, Ricky Martin arengó a sus seguidores: "¿Seguimos? ¡Vamos que se siente hasta Puerto Rico!". Uno de los momentos más comentados de su paso por Argentina ocurrió durante la interpretación de "Bombón de azúcar", donde el uso de una toalla en escena desató el delirio de las fans, quienes rogaban que el artista lanzara el paño hacia la audiencia.
Emoción pura: el público superó al sonido
El repertorio también dio lugar a la introspección con clásicos como "Vuelve", "Tal vez", "Tiburones" y "A medio vivir", todos coreados masivamente. Sin embargo, el pico máximo de emoción se vivió con "Fuego de noche, nieve de día". El volumen de la audiencia en Palermo fue tan impactante que superó a los equipos de audio, dejando al cantante visiblemente sorprendido. Ante tal entrega, el boricua decidió improvisar "Asignatura pendiente", una pieza que definió como autobiográfica y para la cual pidió ayuda al público en caso de olvidar la letra.
Final a todo ritmo latino
Para el cierre del 'Tour Argentina', el baile se apoderó del predio con hits como "La mordidita" y "Vente pa' ca". El broche de oro llegó con los himnos internacionales "Livin' la vida loca" y "The Cup of Life", sellando una de las visitas más memorables del artista al país. Ricky Martin se despidió reafirmando su amor por los argentinos, dejando la vara altísima para sus futuros encuentros.