La ciudad de Buenos Aires se detuvo este domingo para vivir el Road Show Buenos Aires 2026. Más de 600 mil personas colmaron las calles de Palermo para ver a Franco Colapinto, pero el motor no fue lo único que rugió con fuerza. Soledad Pastorutti fue la encargada de abrir la jornada aportando todo el sentimiento patrio. La artista de Arequito conmovió a la multitud al cantar "Brindis" y luego interpretar el Himno Nacional, mientras Colapinto no ocultaba su admiración. El piloto de Alpine confesó: Yo la amo a la Sole, cuando viajaba de chiquito poníamos un disco de ella".
El momento más épico y viral llegó de la mano de Pato Sardelli. El líder de la banda Airbag sorprendió a todos en X e Instagram con una versión rockera e íntima del Himno Nacional tocada con su guitarra eléctrica en medio de la pista. Tras la actuación, el músico y el piloto se fundieron en un abrazo, y Franco le reconoció: "La rompiste".

Para cerrar la fiesta con "cachinga" y cuarteto, Luck Ra hizo bailar a todo el mundo con sus hits. La química entre ellos es total, especialmente tras el video viral del piloto y Bizarrap bailando la "Session de Luck Ra", aunque el corredor admitió entre risas que no baila como Julio Bocca. El cantante cordobés, amigo personal de Franco, afirmó: "Franco es un gran ejemplo".
Velocidad con historia en las avenidas
El pilarense no solo aceleró el monoplaza Lotus E20 de 2012; también emocionó a varias generaciones al manejar una réplica de la mítica "Flecha de Plata" de Juan Manuel Fangio. El recorrido por Avenida del Libertador y Avenida Sarmiento incluyó trompos y "donas" que dejaron el olor a caucho quemado impregnado en el aire de la ciudad. Fue la primera vez en 14 años que un auto de estas características circuló por la capital, marcando un hito histórico bajo el tour 'Road Show to BA 2026'.
El pedido de un país entero
Con la adrenalina a tope tras seis horas de show, Colapinto cerró el evento con un mensaje que ilusiona a todos los fierreros: "Tenemos que volver al calendario de la Fórmula 1. Somos el mejor país del mundo". Los fanáticos, que agotaron las entradas en minutos y colmaron cada balcón de Palermo, demostraron que la pasión argentina por el automovilismo está más viva que nunca.